Esto es sensacional
Blog multiuso, hablamos de: literatura, cine, fotografía, música, sociedad, culinaria (a veces) y comportamiento humano. Proyecto personal iniciado para estructurar mi gusto por la investigación sobre asuntos aleatorios; es hora de escribir sobre algo y no sólo sobre mí (¿o alguien quiere otra blogger más dando su opinión sobre las cosas? ¿no? That's what I thougt)
miércoles 31 de marzo de 2010
Fetiches no sexuales I
Fotografía por alguien que no conozco de flickr, Mrkubi
Todo el misterio alrededor de los gitanos es fascinante. Los preconceptos, prejuicios, discriminaciones, esas cosas que van alrededor de ellos como un aura. ¿Quién los conoce realmente sino ellos mismos? Yo de ellos sé por cosas que leo y me cuentan, por cosas que veo. Me fascinan por el hecho de que existen como ajenos o abstraídos de la realidad de los no gitanos, sean quienes sean ellos. Los hombres y mujeres que trabajan, los que tienen casa, los que tienen auto, lugar de residencia, cuentas en bancos; todos esos elementos que nos hacen personas dentro de una sociedad. ¿Qué los hace gitanos a ellos? No es la parte externa, no es la mugre con la que a menudo se los asocia. No son las divertidas combinaciones de ropa encontrada. ¿Qué los hace gitanos? El viaje, la marginalidad, el vivir al borde en muchos sentidos, sin intentarlo realmente. El dejar todo rodar como si ya supieran su destino y no hubiese nada que hacer para cambiarlo.
¿Qué hace que uno mire a alguien en la calle y piense "allá va un gitano"?
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Fetiche no sexual,
Una cosa lleva a la otra
domingo 28 de marzo de 2010
Objet trouvé
No daré excusas. No actualicé porque no he tenido tiempo, y no tengo a este blog en mis pensamientos diarios. Aparece cuando es necesario. Como hoy.
Tema del día: Fotos
Artista invitado: Man Ray
Pequeña (mínima) reseña sobre su vida y obra: Artista representante del surrealismo, en pintura, en escultura y fotografía.
Me encantan. Chau.
Tema del día: Fotos
Artista invitado: Man Ray
Pequeña (mínima) reseña sobre su vida y obra: Artista representante del surrealismo, en pintura, en escultura y fotografía.
Me encantan. Chau.
domingo 6 de diciembre de 2009
Deschavece I
El otro día hablaba con una amiga de obsesiones o fijaciones que tenemos con ciertas cosas/épocas/temas/objetos. Todo ello sin necesariamente estar ligado a un significado especial, es decir, el hecho de que te obsesionen los reality shows, no te categoriza inmediatamente en la categoría de americano promedio sin oficio que se regodea en la desgracia ajena, no. Los reality shows pueden hacerte sentir mejor, claro, pero sería como buscarle la quinta pata al gato. A mí me obsesionan los reality shows no por los temas elegidos como fondo (uno más extraño y forzado que el otro) sino por la exposición retocada, envitrinada y surreal de la naturaleza humana. Digo esto porque, evidentemente, no es natural lo que se ve, es más bien el conjunto de instintos humanos exhacerbados, ávidos de público, reconocimiento, fama. Al final del día, me parece, lo más perseguido por el común de las personas, es el reconocimiento. Por eso hay rufianes, por eso hay mosquitas-muertas, por eso hay artistas en general, porque lo que expresan los proyecta a un nivel reconocible, los saca del montón de personas que lo único que hacen es ser público.
Por eso el internet me confunde tanto, porque así como es un soporte novedoso, barato, fácil y manejable para el arte, también hace que el arte sea más accesible, inmediato y deshechable.
Como escribir una novela en un blog. Es muy diferente a ofrecer una novela a 20 editoriales y ser rechazado una y otra vez hasta mejorarla. El internet facilita todo el proceso. Lo malo es que se salta el paso de digestión, o sea que si lo consumido no es saludable, lo que obtendremos en retorno, sin más pasos intermedios, es pura mierda. Del plato a la boca, y de la boca al inodoro.
Por eso el internet me confunde tanto, porque así como es un soporte novedoso, barato, fácil y manejable para el arte, también hace que el arte sea más accesible, inmediato y deshechable.
Como escribir una novela en un blog. Es muy diferente a ofrecer una novela a 20 editoriales y ser rechazado una y otra vez hasta mejorarla. El internet facilita todo el proceso. Lo malo es que se salta el paso de digestión, o sea que si lo consumido no es saludable, lo que obtendremos en retorno, sin más pasos intermedios, es pura mierda. Del plato a la boca, y de la boca al inodoro.
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Una cosa lleva a la otra
martes 24 de noviembre de 2009
Resbalón
Mañana empiezo, dije. Y mañana ya es hoy, pero es muy temprano, la madrugada me impulsa y me detiene.
Mañana me dedico. O cuando terminen las clases. Tengo que desarrollar un método.
Máxima tras máxima me presiono sola. Y me aplasto con esa presión.
Con listas interminables de cosas para hacer sólo quiero un alto. Un andate-a-la-mierda por favor vos que no podes vivir tranquilo sin meterte en mi vida. Ya no estoy, me fui para vos. Quizá nunca estuve, no sé, en realidad no lo he analizado porque no me interesa y no te das cuenta.
Están ellos, los otros, que me jalan sonrisas momentáneas y me las jalan de vuelta pero esa segunda vez con dolor, mucho, bastante, me la quitan después de dármela. ¿Dónde se ha visto quitar sonrisas dadas? Ah, claro, aquí, todos los días, en mi cara.
Esto lo hago como ejercicio, para empezar a ser constante en algo pero no puedo. Puedo ser constante en muchas cosas inservibles como ingerir alcohol en cantidades placenteras, o fumar mucho y poco, fumar rico y normal. Volar. Pensar que trasciendo y luego aterrizar y encontrarme que, en efecto, no lo haré a menos que sea constante en algo, cualquier cosa.
Pedir deseos, cualquier cosa. No depende sólo de querer, y yo quiero tantas cosas.
Mañana me dedico. O cuando terminen las clases. Tengo que desarrollar un método.
Máxima tras máxima me presiono sola. Y me aplasto con esa presión.
Con listas interminables de cosas para hacer sólo quiero un alto. Un andate-a-la-mierda por favor vos que no podes vivir tranquilo sin meterte en mi vida. Ya no estoy, me fui para vos. Quizá nunca estuve, no sé, en realidad no lo he analizado porque no me interesa y no te das cuenta.
Están ellos, los otros, que me jalan sonrisas momentáneas y me las jalan de vuelta pero esa segunda vez con dolor, mucho, bastante, me la quitan después de dármela. ¿Dónde se ha visto quitar sonrisas dadas? Ah, claro, aquí, todos los días, en mi cara.
Esto lo hago como ejercicio, para empezar a ser constante en algo pero no puedo. Puedo ser constante en muchas cosas inservibles como ingerir alcohol en cantidades placenteras, o fumar mucho y poco, fumar rico y normal. Volar. Pensar que trasciendo y luego aterrizar y encontrarme que, en efecto, no lo haré a menos que sea constante en algo, cualquier cosa.
Pedir deseos, cualquier cosa. No depende sólo de querer, y yo quiero tantas cosas.
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Derrapando
domingo 8 de noviembre de 2009
La entrega
Cerré un blog anterior hace unos meses por varias razones, la principal entre ellas fue que mi vida se había convertido prácticamente en una revista semanal expuesta a vista de todo aquel que quisiera verme. Yo no tenía control sobre quién me conocía o no, y a pesar de que la celebridad es seductiva y tentadora, hay momentos de saturación en los que se quiere dejar las cosas atrás.
Viene al tema ahora algo que escribió Anthony Burgess en el prólogo de "A clockwork orange", no recuerdo exactamente las palabras como para citarlo pero sonaba a algo como esto:
"Uno puede borrar lo que escribe, pero nunca podrá destruirlo"
Suena más heróico y trascendental de lo que quiso sonar en su versión en inglés, pero encaja perfectamente con lo que me ha estado pasando por la cabeza las últimas épocas, en mi papel de escritora amateur. Encontré archivos viejísimos en la computadora, escritos por mí. Verborreas de sentimientos, pensamientos, máximas y mínimas, descripciones, diarios de adolescente mujer y listas de todo lo que quería -quiero- llegar a ser. Y a la vez de sorprenderme el cuánto he cambiado a través de un puñadito de años, me divierte y me hace entender muchas cosas, la forma en cómo miraba el mundo antes.
Todo hace parte de lo que soy hoy, y el haberlo dejado plasmado, registrado, de forma escrita alguna vez, reafirma mis pensamientos sin que yo misma lo hubiera planeado. Es confuso. Leer lo que escribí hace años es un viaje en el tiempo, ni más ni menos. Recordar muchos detalles de las circunstancias escritas, el contexto, las personas. Viajar en el tiempo, a veces con destinos más agrios y fríos que otros con mucho sol.
Por eso digo que todos los artistas, generalmente catalogados como introspectivos, temperamentales, incomprendidos, son personas increíblemente seguras de sí mismas y no se dan realmente cuenta. Porque en su obra -cualquiera que fuese el tipo de arte- dejan plasmada a la persona que fueron en alguna época de su vida. Crecen y evolucionan a vista y paciencia del público, lidian con contradicciones personales en un escenario permanente e incontrolable una vez comenzada la función.
Escritores, pintores, escultores, músicos, actores, chefs, cineastas, y de todos los demás de quienes seguramente me olvido, son entretenimiento, más allá de lo que ellos piensan. Más allá de lo que entregan, ellos se entregan en sus letras, trazos, golpes, notas, movimientos, combinación de condimentos, cuadros y todo lo demás que, seguramente, me olvido ahora.
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A veces opino
martes 13 de octubre de 2009
Read me
El otro día hablaba con una amiga de la importancia de las elecciones de literatura que tomamos mientras vamos creciendo. Uno de los primeros libros "para grandes" que leí cuando pequeña fue de Paulo Coelho. Ella leía Milan Kundera. Mientras en el colegio a los 10 y 11 años me pedían reportes y análisis de Harry Potter, Mi planta de naranja-lima y el siempre recurrente Carlos Cuautémoc, ella ya estaba por Ernesto Sábato y otros mares más inquietos. Acabamos siendo bien parecidas en nuestra forma de pensar, pero los cimientos, la base real en la que se apoyan nuestros valores y sentidos son bastante diferentes.
Siendo la literatura un medio de recibir información muy completo, hay que tener en cuenta que lo que leamos a ciertas edades podría afectarnos más adelante. Los poemas de Alfonsina Storni fueron de los primeros que llegaron a mis ojos con autor relacionado (en colegio nunca ubiqué realmente bien autor-obra porque eran ejemplos aislados o directamente porque no daban importancia a la parte más subjetiva, de significación de la obra, sino al formato y otras características gramático-literales). Empecé a escribir y las primeras críticas que recibieron mis poesías de adolescente, a mis tiernos doce y trece años, fueron algo inesperadas: me dijeron que mis escritos parecía haberlos hecho alguien mayor, amargado, derrotado por la vida y cargado de desesperanza en el amor y otros temas sentimentales (para ese entonces, yo escribía del amor como si ya lo hubiese conocido). Comencé a leer cosas más frescas, otros autores latinoamericanos más contemporáneos y universales, y todo eso, claro, tuvo repercusión después en mi estilo de escritura.
But enough about me, a lo que me iba es que en la temprana adolescencia más que en la niñez uno es una esponja de estímulos, cualquier cosa percibida va a repercutir en nuestra forma de ver el mundo, y creo que eso pasa sobre todo con lo que se lee; la memoria retentiva de palabras leídas es más fuerte, digamos, que la de películas o músicas. Uno es lo que lee, pero en realidad, uno es lo que leyó.
El caso es explorar, explorar, explorar. No desanimarse ante tanto contenido pobre y meloso que se encuentra, seguir en la búsqueda como si buscáramos algo. A la larga -o a la corta- se acaba por encontrar una frase, o párrafo, capítulo, artículo, libro, poema, autor que realmente nos llega a mover el piso. Y no va a ser la única frase o párrafo y etcétera, sino uno de los miles, un pececito en el océano de letras, en los dos tercios de la superficie terrestre cubiertos de agua.
Siendo la literatura un medio de recibir información muy completo, hay que tener en cuenta que lo que leamos a ciertas edades podría afectarnos más adelante. Los poemas de Alfonsina Storni fueron de los primeros que llegaron a mis ojos con autor relacionado (en colegio nunca ubiqué realmente bien autor-obra porque eran ejemplos aislados o directamente porque no daban importancia a la parte más subjetiva, de significación de la obra, sino al formato y otras características gramático-literales). Empecé a escribir y las primeras críticas que recibieron mis poesías de adolescente, a mis tiernos doce y trece años, fueron algo inesperadas: me dijeron que mis escritos parecía haberlos hecho alguien mayor, amargado, derrotado por la vida y cargado de desesperanza en el amor y otros temas sentimentales (para ese entonces, yo escribía del amor como si ya lo hubiese conocido). Comencé a leer cosas más frescas, otros autores latinoamericanos más contemporáneos y universales, y todo eso, claro, tuvo repercusión después en mi estilo de escritura.
But enough about me, a lo que me iba es que en la temprana adolescencia más que en la niñez uno es una esponja de estímulos, cualquier cosa percibida va a repercutir en nuestra forma de ver el mundo, y creo que eso pasa sobre todo con lo que se lee; la memoria retentiva de palabras leídas es más fuerte, digamos, que la de películas o músicas. Uno es lo que lee, pero en realidad, uno es lo que leyó.
El caso es explorar, explorar, explorar. No desanimarse ante tanto contenido pobre y meloso que se encuentra, seguir en la búsqueda como si buscáramos algo. A la larga -o a la corta- se acaba por encontrar una frase, o párrafo, capítulo, artículo, libro, poema, autor que realmente nos llega a mover el piso. Y no va a ser la única frase o párrafo y etcétera, sino uno de los miles, un pececito en el océano de letras, en los dos tercios de la superficie terrestre cubiertos de agua.
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