martes, 24 de noviembre de 2009

Resbalón

Mañana empiezo, dije. Y mañana ya es hoy, pero es muy temprano, la madrugada me impulsa y me detiene.

Mañana me dedico. O cuando terminen las clases. Tengo que desarrollar un método.
Máxima tras máxima me presiono sola. Y me aplasto con esa presión.
Con listas interminables de cosas para hacer sólo quiero un alto. Un andate-a-la-mierda por favor vos que no podes vivir tranquilo sin meterte en mi vida. Ya no estoy, me fui para vos. Quizá nunca estuve, no sé, en realidad no lo he analizado porque no me interesa y no te das cuenta.

Están ellos, los otros, que me jalan sonrisas momentáneas y me las jalan de vuelta pero esa segunda vez con dolor, mucho, bastante, me la quitan después de dármela. ¿Dónde se ha visto quitar sonrisas dadas? Ah, claro, aquí, todos los días, en mi cara.

Esto lo hago como ejercicio, para empezar a ser constante en algo pero no puedo. Puedo ser constante en muchas cosas inservibles como ingerir alcohol en cantidades placenteras, o fumar mucho y poco, fumar rico y normal. Volar. Pensar que trasciendo y luego aterrizar y encontrarme que, en efecto, no lo haré a menos que sea constante en algo, cualquier cosa.

Pedir deseos, cualquier cosa. No depende sólo de querer, y yo quiero tantas cosas.

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